RELATOS

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lictor
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Re: RELATOS

Mensajepor lictor » 09/Sep/2010 21:14

Muy bueno, te felicito laro, nos proporcionas momentos de apacible lectura en estos dias tan ajetreados.
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Re: RELATOS

Mensajepor Laro » 09/Sep/2010 23:37

Gracias, aunque me gustaria que salieran mas y sobre todo mejor, que cada vez (y solo he hecho 3 trozos) salen peor :oops:
Un saludo: Laro
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Re: RELATOS

Mensajepor Laro » 25/Sep/2010 00:32

Bueno, una nueva parte de la “entretenidísima” unidad alemana de la que tanto hablo XD.

El cuerpo italiano Nos destino para una misión en el frente, combatiríamos con sus tropas, pero por suerte con nuestras armas…. Y algún carcano. Echamos de menos no poder contar con algo con chapa para servirnos de “escudo” y llegar a nuestro destino antes de dejar nuestro transporte. Pero al estar en ese momento al servicio italiano, nos valía con que no nos quitaran nuestros transportes. Íbamos a ver por vez primera, de que pasta están hechos los italianos, Los tenemos como cobardes, pero hay que tener una confianza enorme sobre sus propias tropas para ir a luchar contra los ingleses en ese trozo de metal con remaches, que mas que protección parecía que esa chapa solo servia para poner mas metralla si explotaba el vehiculo.

Cuando llegamos al frente, un italiano que parecía un soldado de comunicaciones presentó un papel arrugado a Erich. Se saludaron y se ordeno de nuevo partir. Serviriamos de avanzadilla, Según parece estaríamos apoyados por elementos blindados que estarian a solo un par de horas de nosotros si encontrábamos problemas. Pero… ¿Para que sirve una avanzadilla en mitad del desierto? No lo se pero tampoco se pueden cuestionar las ordenes de arriba por absurdas que sean.

Comenzamos nuestro viaje inmediatamente. Sin parar a por combustible. Con lo cual deducimos que no tendríamos un viaje tan largo. ¿Cómo podían tardar un par de horas los blindados en llegar? Malditos italianos.

Tras 1 día entero de viaje, Erich ordeno parar el grupo. Quedaba menos de 1\4 del combustible así que informamos a los Italianos. Estos contestaron que vendrían con algo de apoyo y suministros… Al parecer una fuerza blindada se acercaba a nuestras posiciones. En un combate frente a frente, no tendríamos oportunidad de manera que escondimos nuestras tropas como pudimos:
Teníamos 2 días de margen que nos daba la posibilidad de hacer importantes cambios en el “paisaje” Empezamos a mover arena y empezamos a formar un plan. Los italianos llegaron con Antiaéreos de 8.8 cm Y algunos Carros ligeros. Su velocidad, nos vendría bien. Nuestros vehículos de reconocimiento se perdieron varios km a la redonda y se camuflaron hasta casi la perfección. Nosotros cavamos trincheras. Otros ajustaban cañones anti tanque en el afuste trasero de nuestros semiorugas. Camuflamos todo lo camuflable. Y se explico el plan de batalla a todos los soldados, Al parecer una buena idea, nada fuera de lo normal. Todo tenia sentido tenia todo previsto .Todo quería parecer perfecto. Solo faltaba la practica, pero aun quedaban horas, Esas horas en las que te cuestionas tu vida, el ¿Por qué? Estas aquí el ¿Voy a sobrevivir? Esas interminables horas de espera.
Pero teníamos confianza en ese hombre aquel hombre con la radio en su hombro por que no necesitaba quien se la llevara, su rostro serio mirando al horizonte con los prismáticos al cuello: Erich. Nuestro comandante.

Bueno El pre-informe de batalla XD XD
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Re: RELATOS

Mensajepor lictor » 25/Sep/2010 00:56

Vamos a acabar haciendo un librillo con tus historietas laro :mrgreen: , muy bueno :wink:
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Re: RELATOS

Mensajepor Laro » 25/Sep/2010 12:03

Pues aquí otra parte: El informe de “la batalla” nº1(y sin fotos XD)

Sobre las 11:47 Comenzó a sonar la radio, Uno de los vehículos de reconocimiento, dio la señal de alarma Por suerte, parecía que los británicos no iban a tener fuerzas que nos flanquearan de manera que solo tendríamos que encargarnos del ataque frontal con nuestras fortificaciones preparadas..Ante esto Erich comenzó a gritar:- ¡¡ARRIBA, ARRIBA MALDITOS PERROS SARNOSOS ES HORA DE GANARSE EL SUELDO, TENEMOS UN PAR DE AMIGOS DE LA COMMONWEALTH QUE HAN VENIDO A COMER SU RACCIÓN DE PLOMO, DESPERTAD A LOS ITALIANOS, SEGURO QUE AUN DUERMEN!!

Como una exhalación todo el mundo se puso de camino a sus puestos. En la radio de los vehículos se aclaraban las ordenes dadas y la el comienzo de los movimientos.

Mi misión era una de las principales y también de las más arriesgadas de las que había: atraer a esos sucios británicos hasta “la sorpresa” Principalmente no tenia mucha innovación la técnica Es la que Rommel había utilizado de atraer las tropas hasta cañones At pero quizás estos británicos caían. Pues mientras manejaba la ametralladora del vehiculo en el que solo estábamos el conductor y yo. Éramos el cebo. Tras nosotros, algunos semiorugas mas y los vehículos mas rápidos de los que disponían los italianos
A un determinado momento, en el que vimos una enorme cantidad de vehículos ingleses principalmente crusaders y Grants; Nos separamos los transportes de los vehículos italianos. De manera que quedó una gran distancia entre nosotros dos grupos, mientras ellos estaban adelantándose aun, comenzamos a disparar con nuestra ametralladora, no intentábamos atraer disparos… si no todo lo contrario: queríamos hacer saber a nuestro enemigo que solo teníamos ametralladoras, para que se encargarán de atacar a los italianos mientras se acercaban a nosotros para cortar el paso a estos últimos.
Comenzó el intercambio de besitos entre italianos y británicos. Por suerte las posiciones “blindadas” italianas ofrecieron una cobertura suficientemente buena como para no tener bajas aun. Los operarios de los semiorugas, dimos la espalda al pelotón de tanques. Lo cual no llamó la atención demasiado, ya que pareció un desembarco normal de tropas. Comenzamos a girar hasta dar la espalda completamente a los vehículos enemigos. Y nuestro grupo empezó a disparar los rifles AT pesados que pusimos en la zona trasera. Los tanques tenían sus torretas orientadas hacia el flanco, apuntando a los italianos pero venían directos hacia nosotros. Nuestros rifles apuntados contra las torretas enemigas parecían ser casi inútiles cuando la torreta de un crusader se levantó unos 5 metros por encima del resto del vehiculo. Un gran pelotón de crusaders empezó a subir la velocidad acercándose a nosotros inexorablemente, estábamos superados en numero en 2 a 1 y comenzamos a huir. Los cañones de estos vehículos empezaron a tenernos a nosotros como objetivo, pusimos la velocidad a toda maquina y seguimos disparando nuestros rifles ante esa primera embestida de metal que se nos acercaba.
Ya estaba subiendo la pequeña pero empinada y sólida barricada de arena en la que nos escondimos antes. Nosotros seguimos disparando mientras parecíamos huir desesperados.

Los italianos, también vieron que era el mejor momento para una huida aunque para un italiano en un combate siempre le parece buen momento para huir estos tenían un motivo para esto un plan. Y comenzaron a venir hasta nosotros.

Cuando llegaron a la parte de arriba de nuestra barricada de arena, los crusaders intentaron bajar la velocidad de sus motores, pero no pudieron evitar lo que les teníamos preparado: cayeron en un pequeño foso que cavamos tras nuestra “fortificación” Y sin saberlo cayeron sobre ese agujero completamente lleno de minas destruyéndose todos y cada uno de los aparatos.
Llegaron al punto de encuentro los italianos. Y comenzamos a retirarnos lentamente hasta nuestras posiciones, queríamos asegurarnos de que los británicos nos siguieran. Y para ello la lentitud momentáneamente junto a oponer resistencia con nuestros pequeños cañones era imprescindible. Por suerte para nosotros, los crusaders destruidos, nos daban una buena pantalla de humo en la que podíamos resguardarnos un poco del fuego enemigo…. De momento.


Una nueva entrega XD
Un saludo: Laro
P.D. Gracias Lictor. :)
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Re: RELATOS

Mensajepor Laro » 25/Sep/2010 14:12

Continuación 

Pues al fin comenzaron a subir la barricada. La primera línea subió, y algunos tuvieron la “suerte” de pasar encima de los crusaders destruidos. Otros tantos, cayeron al pozo convirtiéndose automáticamente en chatarra. Estos carros… rodeados de humo, fueron acribillados por nuestros cañones. Que si no les hacían nada por capacidad, lo hacían por cantidad. Dejamos a toda la 1ª embestida de crusaders destruidos, pero eso no era más que el principio, nos quedaba la más de la mitad del grupo enemigo.
Mientras, muchos carros más se acercaban hasta nuestras líneas y continuamos nuestra apresurada retirada cubriéndonos mutuamente con nuestros cañones y rifles at.
A toda marcha fuimos hacia el desfiladero natural que teníamos más atrás, donde estaba la primera “emboscada”.
Pasamos a toda marcha del desfiladero con los crusaders pisándonos los talones Y comenzaron a caer piedras desde la altura de la montaña Aplastando a varios de estos vehículos y cortándolos el paso. Los pocos que atravesaron las piedras no tuvieron tiempo para nada, ya que paramos y acribillamos a estos de nuevo. Cuando dejaron de llover piedras, el ejército británico continuo avanzando por las piedras, cuando de repente, Las rocas estallaron en montones de pedazos, destrozando a los vehículos que intentaban escalarlos, por suerte las dinamitas funcionaron a su debido tiempo,
Causando un daño atroz de nuevo pero nada detenía el avance británico, que comenzó a
seguirnos con la esperanza de darnos caza.

Aunque cada vez había menos carros ingleses seguían siendo mucho mas numero que todos nuestros efectivos.

Cuando salimos del desfiladero seguido de toda esa “marabunta” de tanques enemigos, solo nos quedaba la ultima defensa. Y corrimos hacia nuestros puestos:
Los italianos fueron a pedir apoyo aéreo y llamar a las reservas para flanquear al “ejercito” enemigo.
Nosotros corrimos tras una colina que habíamos preparado como si fuera un desfiladero entre dos dunas. Cuando llegamos a nuestro puesto, encontramos a toda la tropa comiendo unos pasteles de crema…. ¿Por qué? No tiene sentido Encontramos a Erich en su mesa de campo disfrutando de algunos de estos, nos ofreció y mandó a todos a sus puestos.

Los británicos nos seguían pero empezaron a desconfiar: se dividieron en 3 grupos uno pasaría por el desfiladero, otro rodearía la duna por la izquierda y otro ultimo pasaría por encima.

Las tropas enemigas ya rodeaban las dunas. Y se nos dio la orden de ponernos las gafas de tormenta.


Señor, los veo. Ya podemos comenzar la emboscada, nos van a descubrir. Si no salimos ya.

Todos nos acercamos a la radio de nuestro respectivos semiorugas ahora cargados de infantería con las bayonetas puestas. Empezó a oírse las interferencias del comienzo de una transmisión: “……..grzzzzgg…..”
Continuara…
Bueno, Esto es todo de momento, Luego seguire.
Un saludo: Laro
P.D. (Perdon por el multipost)
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Re: RELATOS

Mensajepor Laro » 25/Sep/2010 16:33

Bueno, como mi estado de aburrimiento, roza el máximo, voy a seguir con esta historia.

“……..grzzzzgg….. Aquí Erich…Demos una paliza a esos malditos Bretones ¡A LA CARGA!”
Tras esta comunicación salimos de nuestros escondites bajo la duna que intenaban escalar los tanques enemigos y empezamos a rasgar las lonas que pusimos a nuestros semiorugas en el techo y cogiendo por detrás a las desprevenidas tropas que cruzaban el desfiladero. ¡BOUUUUM!. Una grán explosión lleno todo de arena. Mientras nos acercabamos A la zona de la emboscada, La duna habia sido explosionada. Tras unos segundos, gracias al viento se dispersó la arena, y se descubrio la emboscada: Delante de la columna de tanques central detrás de donde antes estaba una duna, aparecieron un monton de paks 38 y nuestros antiaereos del 88. Nosotros estabamos posicionados frente a las descuidadas espaldas de los grants enemigos, y mierntras Erich empezaba un nuevo bollo de nata con una mano y agarraba su Mp38 con la otra y dio la orden de salir al asalto.
Al momento, montones de granadas cayeron alrededor de estos tanques mientras los pak 38 hacian mella en el avance central y en el lateral un grupo de ingenieros italianos salieron con sus minas al encuentro con todos esos tanques.

Tras la oleada de granadas, salimos de nuestros transportes apollados por el fuego que nos daban los rifles at de nuestros semiorugas y los cañones de los vehiculos at. Entre todo el humo se veia claramente como Erich, subia a la torreta de un grant enemigo abria la escotilla, vaciaba el cargador sobre la tripulación del tanque, Tiro lo que le quedaba del bollo dentro del tanque y cerró la escotilla saltando al grito de: Va a explotar. Y acto seguido subirse a un nuevo tanque, para repetir el proceso pero esta vez tiró una granada dentro. Erich no se lo podia creer ¿Por qué no estallaba ese primer tanque en el que entró? Volvio a abrir la escotilla y se tiró desde el hueco cayendo sobre su bollo de crema untado de sangre. Remato al piloto y salio de nuevo de alli.
Cuando salió vio que nosotros: sus soldados, tampoco lo haciamos mal: por todos lados se oian las explosiones contenidas por los tanques britanicos. Por detrás nuestro los gritos de hombres que salian en llamas de sus vehiculos destrozados por los impactos de nuestros cañones.
Pero maldita sea, los italianos Ya habian terminado su trabajo. Todo, Todo estaba ardiendo alli Se empezaron a oír los gritos italianos en la distancia y empezaron a correr para ayudarnos al grito de: ¡¡¡Morte ai nemici inglesi. Per il Duce. Per l'Italia. Per la gloria!!!
Y corrieron en nuestra ayuda como verdaderos locos casi pisandose entre ellos y gritando como solo saben hacerlo ellos.



En pocos minutos, solo quedaban un monton de chapas humeantes donde antes habia imponentes vehiculos Poco más se encontraba en la zona salvo algún que otro grant y crusader retirandose por el desierto.
Momentos mas tarde, los vehiculos nuestros que mandamos a la retaguardia volvían y el oficial de uno de los tanques traia un papel arrugado, que luego resulto ser una confirmación sobre la posibilidad de pedir apoyo aereo…. Muy puntual.
Y otro papel en el que se ordenaba que nos retirasemos por el momento.
Ordenamos a los vehiculos italianos que dieran caza a aquellos que habian escapado y nos fuimos a la retaguardia junto a los ingenieros italianos…. Y aquel grant manchado con la nata del bollo de Erich.


Bueno, aquí el informe de la “batalla”
Un saludo: Laro
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Re: RELATOS

Mensajepor lictor » 26/Sep/2010 22:06

Una batalla muy interesante, creo que deberia cambiar el nombre del post, de relatos a relatos de laro :lol:
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Re: RELATOS

Mensajepor Laro » 26/Sep/2010 22:35

No lo creo, Aunque muchas gracias.
Hay otros artistas con "la pluma" en este foro.
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Re: RELATOS

Mensajepor Basurillas » 31/Dic/2010 12:36

El soldadito de plomo

(una adaptación del cuento de...)
Hans Christian Andersen




Había una vez treinta soldaditos de plomo y aleación, hermanos todos, ya que los habían creado desde el mismo molde. Fusil al hombro, o entre los brazos, algunos con granadas y la mirada triste al frente, así era como estaban, con sus espléndidas guerreras de camuflaje y sus pantalones azules. Lo primero que oyeron en su vida, cuando se levantó la tapa de la caja de plástico con esponjas en que venían, fue: "Mira papá ¡Soldaditos de plomo!" Había sido un niño de 10 años quien gritó esto, batiendo palmas, pues eran su regalo de Navidad, y siempre se quedaba embobado al ver los que pintaba su padre para participar en los torneos de juegos de guerra a los que, de vez en cuando, asistía . Enseguida los puso en fila sobre la mesa. Su padre le dijo que eran paracaidistas alemanes, algo acabado en yager, que era impronunciable, y que su unidad (una 6ª no se que) podría haber combatido en un sitio llamado el bosque de Reichswald.
Cada soldadito era, con distintas posturas, la viva imagen de los otros, con excepción de uno que mostraba una pequeña diferencia. Tenía una sola pierna, pues al fundirlos, había sido el último y el metal no alcanzó para terminarlo o había salido defectuoso. Así y todo, allí estaba él, tan firme sobre su única pierna como los otros sobre las dos. Y es de este soldadito de quien vamos a contar la historia.
En la mesa donde el niño los acababa de alinear había ya otras muchas miniaturas (había comandos ingleses, paracaidistas polacos, granaderos alemanes y más paracaidistas de esta nacionalidad), pero la que más interés despertaba era una espléndida fortaleza de hormigón hecha de resina. Por sus diminutos ventanucos podían verse las habitaciones y cuerpos de guardia que tenía en su interior. Al frente había unos arbolitos, arbustos y alambradas que rodeaban una muy acuosa y lograda porción de una playa . En ella se reflejaban, flotando, unas grises lanchas de desembarco. El conjunto resultaba muy hermoso, para los que gustaban del modelismo histórico, pero lo más bonito de todo era una hermosa campesina, de la misma escala que los soldaditos, que estaba de pie a la puerta de la fortaleza. Ella también estaba hecha de aleación, vestida con un vestido gris, algo basto pero muy ajustado al cuerpo, con una estrecha cinta azul sobre el hombro, a manera de banda, de la que colgaba un bolsillo mediano. En la cabeza lucía un elegante pañuelo, del que sobresalían rizos dorados como el trigo. La campesina tenía los dos brazos en alto, a modo de rendición, pues han de saber ustedes que era un miembro de la resistencia francesa, que había sido adquirida junto a otros civiles en una caja de soldaditos de metal llamada partisanos y policías; y tenía el talle tan fino y proporcionado, y mantenía las piernas tan juntas, que el paracaidista alemán lisiado de plomo creyó que, como él, sólo tenía una.
“Ésta es la mujer que me conviene para esposa”, se dijo. “¡Pero qué linda es y que clase tiene; si hasta vive en una preciosa fortaleza! Yo, en cambio, sólo voy a tener un maletín negro con esponjas, a modo de cuartel transportable, en el que ya habitan más de 400 soldados: no es un lugar propio para ella. De todos modos, pase lo que pase trataré de conocerla.”
Y se acostó cuan largo era detrás de una caja de escenografía que estaba sobre la mesa. Desde allí podía mirar a la elegante damisela, que seguía parada sobre una aparente única pierna sin perder el equilibrio.
Ya avanzada la noche, a los otros paracaidistas de plomo los recogieron en su caja y toda la gente de la casa se fue a dormir. A esa hora, las miniaturas comenzaron sus juegos, recibiendo visitas, peleándose y asaltándose unos a otros. Los recién regalados fallschirmjäger, que también querían participar de aquel alboroto, se esforzaron ruidosamente dentro de su caja, pero no consiguieron levantar la tapa. Los comandos británicos daban saltos mortales, y los mandos de los panzergranaderos de la Lehr se divertían escribiendo bromas y expresiones picantes en sus semiorugas. Tanto ruido hicieron las miniaturas, que el canario se despertó y contribuyó al escándalo con unos trinos en verso. Los únicos que ni pestañearon siquiera fueron el lisiado paracaidista alemán de plomo y la campesina de la resistencia. Ella permanecía erguida sobre las puntas juntas de sus pies, con los dos brazos al aire, rígidos y levantados. Él no estaba menos firme sobre su única pierna, y sin apartar un solo instante de ella sus ojos.
De pronto el reloj dio las doce campanadas de la medianoche y -¡crac!- se abrió la tapa de la caja de escenografía... Mas, ¿creen ustedes que contenía sólo campos de minas o alambradas? No, lo que allí había también era, a la misma escala, un miembro de la policía secreta, con abrigo y sombrero negro, algo así como un vociferante mandamás, que levantaba el brazo como un resorte.
-¡Soldadito de plomo! -gritó la figura de negro-. ¿Quieres hacerme el favor de no mirar más a la campesina?
Pero el soldadito sin pierna se hizo el sordo.
-Está bien, espera a mañana y verás -dijo la miniatura con el abrigo negro. Te incorporarás a un pelotón penal de la Luftwaffe., y saldrás del cuarto de juegos para incorporarte a la fuerza a tu nuevo pelotón, que se encuentra ahí fuera, en el extenso frente...
Al otro día, cuando los niños se levantaron, tras desayunar y ver el árbol de navidad, que los padres habían adornado esa noche, alguien puso al soldadito de plomo en la ventana; y ya fuese obra de la figura con abrigo negro de cuero o de la corriente de aire, la ventana se abrió de repente y el soldadito se precipitó de cabeza desde el tercer piso. Fue una caída terrible. Quedó con su única pierna en alto, descansando sobre el casco y con la bayoneta clavada entre dos adoquines de la calle. Sólo el entrenamiento seguido en Stendal, había impedido que el pobre paracaidista lisiado se rompiera en mil pedazos.
La empleada de hogar, que llevaba con la familia tantos años, y el niño bajaron apresuradamente a buscarlo; pero aun cuando faltó poco para que lo aplastasen, no pudieron encontrarlo. Si el soldadito hubiera gritado: "¡Aquí estoy!", lo habrían visto. Pero él creyó que no estaba bien dar gritos, porque vestía uniforme militar.
Luego empezó a llover, cada vez más y más fuerte, hasta que la lluvia se convirtió en un aguacero torrencial. Cuando escampó, pasaron dos muchachos por la calle.
-¡Qué suerte! -exclamó uno-. ¡Aquí hay un soldadito de plomo y parece un alemán de la segunda guerra mundial, tal vez un marino del Bismark de la artillería antiaérea! Vamos a hacerlo navegar.
Y construyendo un barco con un periódico, colocaron al soldadito en el centro, y allá se fue por el agua de la cuneta abajo, mientras los dos muchachos corrían a su lado dando palmadas. ¡Santo cielo, cómo se arremolinaban las olas en la cuneta y qué corriente tan fuerte había! Bueno, después de todo ya le había caído un buen remojón. El barquito de papel saltaba arriba y abajo y, a veces, giraba con tanta rapidez que el soldadito sentía vértigos. Pero continuaba firme y sin mover un músculo, mirando hacia adelante, siempre con el fusil al hombro.
De buenas a primeras el barquichuelo se adentró por una ancha alcantarilla, tan oscura como su propia caja de cartón de la tienda donde fue comprado.
"Me gustaría saber adónde iré a parar”, pensó. “Apostaría a que el policía de negro tiene la culpa. Si al menos la pequeña campesina rubia estuviera aquí en el bote conmigo, no me importaría que esto fuese dos veces más oscuro."
Precisamente en ese momento apareció una enorme rata del desierto que vivía en el túnel de la alcantarilla.
-¿Dónde está tu pase para instalaciones portuarias? -preguntó la rata-. ¡A ver, enséñame tu pase!
Pero el soldadito de plomo no respondió una palabra, sino que apretó su fusil con más fuerza que nunca. El barco se precipitó adelante, perseguido de cerca por la rata. ¡Ah! Había que ver cómo rechinaba los dientes y el mostacho australiano y cómo les gritaba a las los ingenieros del octavo ejército que pasaban por allí.
-¡Deténgalo! ¡Deténgalo! ¡No ha pagado las libras de rigor! ¡No ha enseñado el pase para estas instalaciones secretas!
La corriente se hacía más fuerte y más fuerte y el soldadito de plomo podía ya percibir la luz del día allá, en el sitio donde acababa el túnel. Pero a la vez escuchó un sonido atronador, capaz de desanimar al más valiente de los hombres. ¡Imagínense ustedes! Justamente donde terminaba la alcantarilla, el agua se precipitaba en un inmenso canal. Aquello era tan peligroso para el soldadito de plomo como para nosotros el arriesgarnos en un bote por una gigantesca catarata.
Por entonces estaba ya tan cerca, que no logró detenerse, y el barco se abalanzó al canal. El pobre soldadito de plomo se mantuvo tan derecho como pudo; nadie diría nunca de él que había pestañeado siquiera y que deshonró el honor y la leyenda de los fallschirmjäger. El barco dio dos o tres vueltas y se llenó de agua hasta los bordes; se hallaba a punto de zozobrar. El paracaidista tenía ya el agua al cuello; el barquito se hundía más y más; el papel, de tan empapado, comenzaba a deshacerse. El agua se iba cerrando sobre la cabeza del soldadito de plomo… Y éste pensó en la linda campesina, a la que no vería más, y una antigua canción resonó en sus oídos:
¡Adelante,guerrero valiente!
¡Adelante, te aguarda la muerte!
En ese momento el papel acabó de deshacerse en pedazos y el soldadito se hundió, sólo para que al instante un gran pez se lo tragara. ¡Oh, y qué oscuridad había allí dentro! Era peor aún que el túnel, y terriblemente incómodo por lo estrecho. Pero el soldadito de plomo se mantuvo firme, siempre con su fusil al hombro, aunque estaba tendido cuan largo era.
Súbitamente el pez se agitó, haciendo las más extrañas contorsiones y dando unas vueltas terribles, como una Vosper de la Home Fleet. Por fin quedó inmóvil. Al poco rato, un haz de luz que parecía un relámpago lo atravesó todo; brilló de nuevo la luz del día y se oyó que alguien gritaba:
-¡Un soldadito de plomo!
El pez había sido pescado, llevado al mercado y vendido, y se encontraba ahora en la cocina, donde la empleada de hogar lo había abierto con un cuchillo. Cogió con dos dedos al soldadito por la cintura y lo condujo a la sala, donde todo el mundo quería ver a aquella miniatura extraordinaria que se dedicaba a viajar dentro de un pez. Pero el soldadito no le daba la menor importancia a todo aquello.
Lo colocaron sobre la mesa y allí… en fin, ¡cuántas cosas maravillosas pueden ocurrir en esta vida! El soldadito de plomo se encontró en el mismo salón donde había estado antes. Allí estaban todos: los mismos niños, las mismas miniaturas sobre la mesa y la misma preciosa fortaleza de hormigón con la linda y pequeña resistente de la Francia Libre, que permanecía aún sobre las dos piernas tan juntas que parecían una sola, y mantenía aun los brazos en alto, como saludándole feliz ahora, pues ella había permanecido tan firme como él durante su separación. Esto conmovió tanto al soldadito, que estuvo a punto de llorar lágrimas de metal, pero no lo hizo porque no habría estado bien que un paracaidista alemán llorase. La contempló y ella le devolvió la mirada con amor y complicidad; pero ninguno dijo una palabra.
De pronto, uno de los niños agarró al soldadito de plomo y lo arrojó de cabeza a la chimenea. No tuvo motivo alguno para hacerlo; era, por supuesto, aquella miniatura de abrigo y sombrero negro y mano levantada como por resorte la que lo había movido a ello.
El soldadito se halló en medio de intensos resplandores. Sintió un calor terrible, aunque no supo si era a causa del fuego o del amor. Había perdido casi todos los colores de su uniforme, sin que nadie pudiese afirmar si a consecuencia del viaje o de sus sufrimientos. Miró a la francesita de la resistencia, lo miró ella, y el soldadito sintió que se derretía, pero continuó impávido con su fusil al hombro. De repente, con un pavoroso trueno, se abrió una puerta y varias ventanas de la sala y la corriente de aire se apoderó de la campesina, que voló como una Hanna Reitsch hasta la chimenea y fue a caer junto al paracaidista de plomo, donde ardieron en una repentina llamarada y desaparecieron. Poco después ambas miniaturas se acabaron de derretir. Cuando a la mañana siguiente la empleada de hogar removió las cenizas encontró a las miniaturas fundidas, irreconocibles individualmente, en forma de un pequeño corazón de metal. Pero en la aleación que el día anterior había formado el uniforme del paracaidista, aún se apreciaba el relieve de un pequeñísimo escudo con una estrella fugaz en su interior; casi idéntica a aquella que siguieron unos magos de oriente más de dos mil años antes. Y es que todo es posible en Navidad. Hasta las quimeras...


Un Feliz año 2011 para todos y muchos soldaditos de plomo.

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Reivaj
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Re: RELATOS

Mensajepor Reivaj » 31/Dic/2010 12:46

Muy chulo, no me acordaba de este cuento

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Cadwallon
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Re: RELATOS

Mensajepor Cadwallon » 31/Dic/2010 14:42

Genial la historia.
Salu2


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