Apreciado Rommel, ahí va mi apreciación:
- Ante todo, y sin lugar a dudas, Elefantinos: son la seña de identidad de todo buen italiano. At 7, ROF 3, FP 4+. Para defender, estupendos para cualquier blindaje lateral. Siendo man-packed, si te entra la vena agresiva, FP 4+ para esos malvados soviets ensetados o sus ridículos cañones, puediendo avanzar a buen rito, aprovecjhando el "Avanti!".
- Segundo, el tema de los AT 75/39: todo buen italiano confía ciegamente en la superior calidad de su equipo, ergo 6 cañones capturados es una afrenta al orgullo patrio. Si no estás seguro de la efectividad de tus Elefantinos y tus semoventes 47/32, se te permite desde el Comando Supremo utilizar 4 AT 75/39, pero 6 parece una clara muestra de falta de confianza. Con esos puntos, puedes desplegar otras tropas.
- Te faltan morteros: el mortero italiano 81/14 es el mejor mortero de la historia militar, no sólo por ser de fabricación italiana, sino por su alcance (de 120 cms), superior al de cualquier otro mortero medio de la época. Casualmente, por 60 puntos (sacados de los AT 75/39), puedes tener tu pelotón de morteros.
- La artillería italiana tiene truco. Clasificada como "Artillery" para la tirada de 8 millones de bayonetas, con asombrosa regularidad acabas con baterías Confident Veteran sobre la mesa...siendo Veterano, para la artillería italiana siempre es verano jejeje.
- Cosacos: todas las listas del Eje en Rusia pueden desplegar pelotones de cosacos. Como sólo entiendo a los italianos desde el punto de vista del ataque, un pelotón de aguerridos jinetes es pefecto.
http://www.flamesofwar.com/hobby.aspx?art_id=192
- Cafeteras italianas: no sólo hacen el mejor café, si no que son efectivas en combate. De todos es conocido la mortífera efectividad de los L6/40. Pero es que los Semoventes 47/32, que a todos los efectos son Elefantinos móviles, son el perfecto pelotón para emboscar a las tropas rusas blindadas.
Ser jugador italiano es un orgullo. Ningún otro jugador puede jactarse de ir al combate en pantalones cortos, con un casco adornado de un plumero de plumas de gallo y cabalgando motos con ametralladoras incorporadas. Ningún otro jugador puede vanagloriarse de arrasar campos de batalla con tanques más pequeños que un utilitario. Ningún otro ejército puede ver levantarse a sus oficiales dados por muertos, convertidos en un héroe de camisa desabotonada capaz de guiar a sus tropas frente a cualquier adversidad.
Si cuando el humo se disipa del campo de batalla, la bandera que ondea victoriosa es la de la Casa Saboya, la victoria alcanza caterogía de gloriosa. Si el enemigo nos derrota, su victoria pierde lustre ante la admiración que sienten al ver los cadáveres italianos aferrados a sus armas hasta el fatídico final.
En definitiva, jugar con italianos es ganar y pasarlo bien siempre. Ahí queda eso.