TOTAL WAR MONTECASSINO

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ANIBAL_CHUCRUT
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TOTAL WAR MONTECASSINO

Mensajepor ANIBAL_CHUCRUT » 30 Ene 2012, 12:37

Compañeros, el pasado sábado jugamos en el Club Alea Iacta Est de Dos Hermanas, (Sevilla), una partida ambientada en la campaña por Montecassino, se trató de un Total War entre 5000 ptos de americanos contra una cantidad similar de fallschirmjägers y granaderos con fortificaciones. Todas las listas de los libros Cassino y Dogs & Devils. Os pongo unas fotos del espectacular tablero, que se que disfrutáis tanto como yo viendo buenas mesas. :wink:

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Más fotos y comentarios en el foro del CAIE: os recomiendo el relato que está haciendo Tomasopapo basándose en las notas que fue tomando durante la partida.
http://clubmosina.mforos.com/1687223/10 ... #101725979
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Coronel_Oneill
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Re: TOTAL WAR MONTECASSINO

Mensajepor Coronel_Oneill » 30 Ene 2012, 13:53

Anibal,os envidio y os odio a partes iguales! :lol: Jorl,a ver si algun dia (lejano) los compis de mi pueblo se deciden a dedicarse a esto en serio,en vez de tanto GW y Bluz Boul... :evil:
"El hombre deberia luchar por una serie de cosas fundamentales: su pais,sus principios,su familia y sus amigos...Personalmente,yo lucharia por una caja de billetes y mucho porno frances."
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Tomaso Papo
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Re: TOTAL WAR MONTECASSINO

Mensajepor Tomaso Papo » 31 Ene 2012, 18:49

Aprovechando que Anibal ha dejado ya las fotografías de la mesa os dejo aquí una copia del informe de batalla. Epero que lo disfrutéi tanto como nosotros disfrutamos ese día. Y como dice, pasaros por ese foro para ver más imágenes.

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Despuntaba el alba cuando salió del zulo que, desde hacía cerca de un mes, era su hogar y el de otras veinte personas. No le importaba, la vista era impresionante dominando todo el valle desplegado a sus pies. Aquel panorama merecía la pena el sacrificio de la intimidad de un cuarto propio. Con los primeros estertores de luz de un sol que aun tardaría media hora en asomar se desentumeció del frio acumulado de la noche. Las pocas hojas de las pobres plantas montañosas de aquella parte del monte empezaban a presentar las primeras gotas del rocío. La perfección parecía que se había unido con el amanecer para su deleite.

Solo la nota discordante de un cuervo alejándose rompió aquel grato amanecer. Después que se fuera llegó de nuevo el silencio…

Un silencio mortecino.

Alerta miró buscando indicios de otro tipo de vida que no fuera humana. De esa había mucha y sabía dónde se encontraba. ¿Qué había sido del trinar de los pajarillos al desperezarse? ¿Dónde se encontraban aquellas vacas escapadas de su redil que vagabundeaban a los pies del monte? ¿Dónde estaban los ladridos de los perros persiguiendo gallinas? ¿Dónde…?

A lo lejos el ululeo de una sirena le acompañó otra más cercana y luego otra y otro. Y otra. Aquel amanecer que parecía iba a ser paradisiaco al momento se convirtió en un infierno. El infierno que desde hacía varios meses se había convertido Monte Cassino.



------O------



Como una ráfaga de viento frio recordó donde estaba, quien era, con quienes estaba y aun más importante, a quienes se enfrentaba. La guerra había asolado aquella zona desde hacía ya incontables días y por lo que a él respectaba así seguiría hasta el fin de los tiempos. Sus órdenes habían sido claras, defender Monte Cassino y todo su valle del avance de las fuerzas conjuntas de americanos, ingleses y unos cuantos renegados polacos y franceses… Para él todos eran de la misma calaña, no eran arios, no eran alemanes, no eran puros. Eran carne andante que aun no sabía que estaba muerta.

Con cuatro gritos bien dados ordenó a sus hombres que tomaran posiciones, mientras veía satisfecho que las fuerzas de élite paracaidistas se desplegaban en sus sectores asignados con aun mayor disciplina que sus curtidos hombres. Otros cuatro gritos hicieron espabilar a los más rezagados, que cargaban unas cuantas MG42 a unos búnqueres que habían recuperado el día anterior y que aun estaban reequipando. Aun recordaba con escalofríos el último aliado de los que se hacían llamar aliados.

Habían sido unas fuerzas inglesas que habían tratado de entrar por la noche entre sus líneas pero que habían sido detectadas mucho antes de suponer una seria amenaza. Tenía que reconocer que aquellos hombres habían luchado valerosamente, aun más de lo que se esperaba de unos ingleses snobs con brillantina en el pelo. Brillantina no llevaban, pero sí muchos tatuajes. Más tarde se enteraría gracias a unos pocos prisioneros que capturaron que eran neozelandeses. Su respeto por aquella raza no hizo más que crecer y se pregunto de su viabilidad en el nuevo orden que estaban creando.

Ya eso no le preocupaba, Ahora debía centrarse en el nuevo ataque que se le venía por delante, por su sector. A ver con que le sorprenderían los “aliados” aquella mañana. – No pudo evitar mofarse de esa palabra.

Agarrando con fuerza los prismáticos que llevaba al cuello empezó a otear el horizonte. Ahora con un poco más de claridad gracias a un sol que comenzaba a asomarse pudo empezar a distinguir al enemigo que se le acercaba. Esta vez parecían ser los americanos quienes realizarían el asalto a sus líneas y parecía que iba a ser mucha infantería la que se les acercaba. Se preguntó por qué cometerían tal locura al acercarse con el sol saliendo de costado.



I



Al momento comprendió aquello. Los americanos habían hecho los deberes. Habían estudiado los planos y orografía del valle y habían detectado los puntos ciegos de este, por donde pasar sin ser vistos o por lo menos ser vistos lo menos posible. Aquellos soldados que corrían por el descampado serían todo un reto. Un reto que no tardaría en llegar.

Todo eso tendría que esperar. El cielo calló sobra las líneas alemanas. El increíble potencial de la artillería americana aunó fuerzas en un intento de hacer un devastador bombardeos sobre las fuerzas situadas más al sur y así debilitarlas. Infructuoso intento que no hiciera nada más que levantar tal cantidad de polvo que hizo imposible cualquier tipo de visión por aquel sector. No importaba, los planes alemanes no tenían previsto que aquel frente realizara alguna acción.

Algo que no ocurría en el otro frente, donde los paracaidistas, apoyados por una unidad de blindados panzer IV avanzarían hacía la colina más cercana para obtener una mayor visión del valle y preparar un nuevo frente que permitiera el avance del ejército germano en su sagrado deber de reconquistar toda Europa. Por su lado la artillería del 15.0 dispara una salva hacia una unidad de blindados que se dejaron ver provocando los primeros daños de una batalla que prometería ser sangrienta.



II



Las fuerzas americanas tenían más valor de los esperados. Después de aquella salvaje salva de los 15.0 sería aceptable que cualquier cuerpo de infantería se sintiera acobardado y regresara a su línea a la espera de una mejor oportunidad. Pero no parecía ser ese el espíritu de aquellas unidades americanas. No solo no siguieron avanzando, sino que lo hicieron en lo que a todas luces parecía una carrera desesperada hacia la misma colina a la que se dirigían los paracaidistas alemanes. Aquello podría costarles caro si no tenían cuidado.

Pero ese avance no era tan loco, estaba acompañado de un fuego de artillería y de aviación que hizo comprender a los alemanes que allí había algo más que agallas y locura… Había un plan. Plan que los desangrarían lentamente hasta que llegaran las fuerzas de infantería para dar la puñalada definitiva.

Para los alemanes aquellas bajas eran asumibles, por no decir irrisorias. Podían permitirse algo más y lo demostrarían.

Los paracaidistas siguieron avanzando hacia lo más alto de la colina. Podían verla ya su cuota más alta y una vez estuvieran allí no habría diablo americano que se les pudiera acercar. Estaban tan seguros de sus planes que la otra unidad de paracaidistas reveló sus posiciones al salir corriendo tras un objetivo increíblemente apetitoso. Un conjunto de artillería del 10.5 americana, que había desplegado demasiado cerca de sus líneas. No podían desperdiciar esa oportunidad.

Por su lado los observadores, que minutos antes, habían comenzado a desplegarse a unas posiciones más ventajosas comenzaron a enviar coordenadas a las artillerías para empezar a causar daños a las fuerzas americanas. Aquellas primeras coordenadas permitieron la destrucción de la primera unidad americana… Habían visto una unidad de tanques al descubierto y demasiado agrupada para desechar aquella oportunidad.



III



Los americanos no se detienen. -¿De qué pasta están hechos?- Piensan más de un oficial alemán mientras ven como sus enemigos siguen subiendo la pendiente de la colina, impasibles a todo lo que les sucede a su alrededor. Cada vez estaba más claro los planes de los mismos para los alemanes. Los americanos, contra todo pronóstico asaltarían las líneas alemanes en el lado más resistente… O supuestamente así creían los propios oficiales alemanes antes de comprender que aquel sector estaba desprotegido de cualquier ataque aéreo y del constante vuelo de los aviones de reconocimiento americanos.

Curiosamente esto no parecían estar revoloteando por lo alto a la espera de una oportunidad ¿Se habrían ido a sus respectivas bases a repostar? ¿Estarían apoyando otro asalto en otro sector de la línea Gustav? No lo sabían, pero para los alemanes aquello les quitaba un grave problema.

Pero si por un lado te lo quitan, por otro te lo dan. Subversivamente, una unidad de reconocimiento americana se posicionó detrás de la unidad de paracaidistas alemanes que habían salido corriendo en busca de la artillería alemana. Daba la impresión que estos sabían los planes alemanes y de sus tácticas, pues no era lógico que una unidad estuviera desplegada tan lejos del frente y tuviera la capacidad suficiente como para eliminar a tales veteranos hombres de élite.



Mientras en la colina la cota más alta de la misma tendría que esperar para los alemanes, por allí comenzaban a asomarse las primeras cabezas americanas y los paracaidistas alemanes no tuvieron más opción que prepararse en donde estaban para los posibles, y muy seguros, asaltos de los americanos. Ahora que los veían frente a frente comprendieron de donde salía tanto valor y heroísmos. Eran japoneses. Eran el regimiento Nissei

Aun sabiendo eso y que eran descendientes de sus aliados del Pacífico y de cómo se las gastaban esa raza de héroes, los alemanes no se amilanaron y soltaron todo su potencial artillero sobre la colina. Tal vez no con el mismo efecto pirotécnico que los americanos, pero si con más sangrantes consecuencias. Allanando el terreno para que sus camaradas paracaidistas pudieran resistir mejor toda la tormenta nipona que se les venía encima.

IV



Aquella ayuda de la artillería a los paracaidistas de poco sirvió. Los Nissei, enardecidos, por demostrar su lealtad a una nación que había encerrado a sus familiares en guetos, siguieron avanzando hacia las líneas de paracaidistas alemanes apoyados por fin por una miríada de vehículos acorazados que no tardaron en demostrar su potencia de fuego contra las precarias líneas alemanas en aquella colina. Unos M10 lograron situarse de costado en un punto ciego y comenzaron a bombardear los pocos blindados alemanes que corrían para reforzar a los paracaidistas. Los daños fueron cuantiosos e inutilizaron a la mayoría, pero no a todos.

Por otro lado los vehículos de reconocimiento siguieron atosigando a los paracaidistas que estaban en los trigales buscando una cubertura que no tenían. Finalmente, en un acto de puro heroísmo y viendo que el fin estaba claro para ellos se arrojaron a las ruedas de los americanos llevándose un vehículo antes de perecer.



Los americanos habían dado duro en el sector defendido por los paracaidistas y estaban consiguiendo abrir un camino para tomar aquellas posiciones. La situación era peliaguda para los alemanes que como locos empezaron a reestructurar su frente con la esperanza que aquel subsector no callera en manos impías.

Mientras su infantería se movía desesperadamente hacia las trincheras que dejaran los sus camaradas paracaidistas, los mandos de todos los cuerpos de artillería allí desplegados recibieron la misma orden “Fuego a discreción donde hagan más daño”. Búnqueres, PaK40, HMGs, MG42. Que habían estado silenciosas hasta el momento para no ser detectadas abrieron fuego a unas huestes americanas que con gran arrojo se habían acercado más de lo debido a aquellas posiciones. La tierra ya negra por la pólvora allí empleada se oscureció aun más regada por la sangre de aquellos valientes que no pudieron cumplir su objetivo al encontrarse en el trayecto de su funesto destino.



V



Con la cota más alta de la colina ya prácticamente en manos de los Nissei, estos ya no tenían más que bajar y empezar a asaltar las líneas paracaidistas. Pero estas líneas aun estaban demasiado lejos para que el asalto resultara efectivo, por lo que empezaron a dispararles a través de los árboles y rocas con la esperanza que estos se ocultaran y les permitiera moverse con mayor libertad. El apoyo de unos Stuart que habían conseguido llegar también a esa cota les facilitó la tarea, haciendo que los paracaidistas alemanes se apelotonaran en sus pozos de tirador mientras veían pasar toda una gran colección de tipos de balas por encima de sus cabezas.

Los mandos de artillería se reunieron. Los aviones de reconocimiento informaron que un pelotón de panzergranaderos se estaba desplegando hacia las posiciones paracaidistas para reforzarlas. No podían permitir que lo consiguieran y mucho menos desaprovechar la oportunidad de machacar una unidad que no estaba guarnecida. Decidieron aunar todas las artillerías en un mismo punto con la esperanza que provocaran graves daños a la unidad.



El suelo volvió a temblar en las líneas alemanas ante tal cantidad de lluvia artillera que les cayó encima. Las coordenadas del blanco habían sido muy acertadas y varias secciones del 3º de Panzergranaderos perecieron al estar mal protegidos en su desesperado intento de proteger el frente. Pero aquella perdida de amigos y conocidos no es suficiente para aquellos recios soldados y siguen su marcha en pos de defender un sector que a todas luces iba a ser asaltado.

Mientras todos los cuerpos de artillería seguían cumpliendo sus órdenes de no dejar descansar a los americanos y que aprovecharan cualquier oportunidad de hacerles daño. Con esperanza vieron que muchas de sus unidades empezaban a disgregarse a causa de los severos daños que recibían. Por lo menos de ese modo prorrogarían el inminente asalto unos preciados minutos, que esperaban que fuera suficiente para que el 3º de Panzergranaderos alcanzara las líneas de defensa debilitadas por los Nissei.



VI



Contra todo pronóstico y ante la ingente cantidad de proyectiles que estallaba a su lado, prácticamente toda la infantería americana se levanta de sus refugios provisionales y salió corriendo en pos de unas líneas defensivas paracaidistas increíblemente debilitadas y que no pudieron contener mor más tiempo a aquellos valerosos descendientes del pueblo del sol naciente.

Los americanos pusieron todo en el asador. Este era el momento clave para saber si podrían llegar o no al frente alemán y tomar aquellas posiciones. Como desesperados pidieron al alto mando el envío de aviación y que todas las artillerías aunaran esfuerzo por dañar aun más un frente que ya de por si aparentaba estar roto. Todas sus peticiones chocaron con la absurda burocracia; La aviación estaba en otros sectores apoyando un avance de los ingleses al otro lado de la gran bota italiana y la artillería debía dejar enfriar sus cañones después de aquel bombardeo de concentración. Solo una minúscula porción de la misma pudo responder, pero fue insuficiente para desmoralizar o dañar a los alemanes.

Aun así las órdenes de los generales hacia la infantería y los blindados fue la misma: ¡Avanzad!

Todos reaccionaron salvo un par de cuerpos del 3º cuerpo americano, que se había metido en un pantanal provocado por el desbordamiento del rio y había provocado que unos M10 se atascaran y casi hundieran en aquel lodazal. La infantería sin apoyo blindado no podría hacer nada y decidió ayudar a estos con la esperanza de poder recuperarlos lo antes posible.



Aquella descoordinación americana fue bien aprovechada por los alemanes que terminaron de reestructurar las líneas de defensa del sector atacado y se preparan para recibir el futuro asalto de los americanos.

Todas armas pesadas y HMGs disparan a todo aliado que ven provocando grandes bajas entre sus filas y haciendo que se tiren cuerpo a tierra para ocultarse de tal lluvia de plomo. Todo lo que sea debilitar el asalto de los Nissei es admitido en aquellos momentos de total necesidad. Los Nissei se ven ya a simple vista y su avance parece imparable.



VII



Las fuerzas del 3º cuerpo americano por fin llegan al apoyo de los Nissei, juntos podrán romper aquel frente y hacerse con el control de aquel objetivo, gracias a su equipamiento superior. Pero la artillería alemana del 15.0 castigaba inmisericordemente el sector en donde se encontraban haciendo imposible cualquier avance significativo. Tendrían que ser los ya muy debilitados Nisseis quienes llevaran la carga de aquel asalto.

Para ello y con la esperanza de debilitar las líneas alemanas y esconder su avance, la artillería americana aúna fuerzas y bombardea aquel sector provocando que la gran polvareda que levanta oculte a los valerosos soldados de ojos rasgados.



Los alemanes no ven nada. Saben que se acercan, pero sin un objetivo claro no pueden hacer más que esperar y preparar sus posiciones aun más, en la esperanza que los Nissei no tuvieran los arrestos suficientes para culminar con aquel loco asalto.



VIII



El potente bombardeo aliado en el sector continúa con el constante bombardeo de humo para así facilitar la llegada de los infantes.

La suerte estaba echada. Tan solo restaba esperar que los Nissei supervivientes de aquella tormentosa mañana de guerra llegaran a su objetivo y pudieran eliminar un bunker artillado con un PaK40 que no paraba de acosar las fuerzas aliadas en aquel valle.

Cubiertos por el humo y procurado hacer el menor ruido posible para no ser detectados se fueron acercando a las líneas alemanas. Cincuenta metros, luego veinticinco.

Quince.

Ya podían ver el bunker alemán entre la bruma con olor a pólvora.

Cinco metros.

“¡USA! ¡USA! ¡Nissei!” Gritaron los pocos infantes, que aun quedaban de tan digno pelotón, al saltar sobre aquel bunker.

Como contestación el 3º Panzergranader disparó con todo su potencial allí desplegado arruinando toda expectativa de los americanos.

Desde la cota de la colina, los supervivientes del 3º cuerpo de infantes americanos vieron el dantesco espectáculo que surgió cuando, progresivamente, se fue despejando el humo. Habían saboreado el objetivo, lo tenían al alcance de la mano. Pero ningún Nissei había sobrevivido a aquel asalto. Muriendo valerosamente por unas creencias de libertad y unos valores sociales que eran suyos.

La línea Gustav aguantaría un día más, tendrían que buscar otro modo de romperla y así liberar su camino hacia Roma.



Desde lo alto de las ruinas del monasterio de Monte Cassino, el oficial alemán vio a través de sus prismáticos como las fuerzas americanas se retiraba más dañadas de lo que era aceptable. Con satisfacción supo que había cumplido con las expectativas encomendadas por el alto mando de defender a toda costa aquel frente. Habían perdido importantes unidades de élite aquel día en actos, que ahora se le antojaban ridículos, pero que eran vitales. Tendría un gran reto para reestructurar sus fuerzas y conseguir que su sector de la línea Gustav no perdiera fuerzas. Sabía que le costaría mucho esfuerzo y muchos hombres conseguir aquella proeza.

Pero ante todo sabía que había conseguido frenar un día más el avance aliado.



FIN

Saludos, Tomy


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